Columna-za de Opinión
Movimientos anarquistas en Chile
Periodismo y Anarquía
La anarquía en Chile existe desde que alguien intentó dominar a otra persona y ésta se resistió. O sea, podríamos aventurarnos a decir que se remonta a épocas tan remotas como la colonia, aunque los que se resistían aún no sabían que podían basarse en el fundamento teórico de la anarquía. Por lo general, el común de las personas tenemos una noción de a lo que se refiere este término, “Anarquía” , pero la mayoría de las veces se asocia a esta palabra con movimientos violentos que luchan contra la represión... esos movimientos que “dejan la embarrada” cuando hay manifestaciones, esos grupos de jóvenes perdidos a los que les gusta vivir en el caos. ¿Es tan así la cosa?
Desde el principio
Partamos desde el principio. Si nos dedicamos a analizar la palabra exclusivamente según sus raíces etimológicas, nos encontramos con que la palabra anarquía deriva del prefijo griego αν (an) = no, sin, ausencia de, la falta de; y la raíz del verbo αρχω (arkho) = jefe, gobierno, dominio, autoridad, amo, dirigente. Es decir, sin gobierno, sin jefes. Sus principios “éticos” se basan en el hecho de que nadie es mejor que otra persona, por lo que nadie debería dominar al otro. El anarquismo busca vivir en una sociedad igualitaria, libre y autoorganizada. En la teoría, es casi como un jipismo organizado, pura paz y amor. Aquí, “lo político” se solucionaría a través de una “política” mediada por el colectivo, por un común acuerdo y no por una institución encargada de ello. Existiría una serie de reglas, pero siempre con la condición tácita de no obligar a alguien a no hacer lo que quiera. La anarquía busca vivir en una comunidad que se autorregule y no necesite de estados ni entes políticos para ello.
En el mundo, los movimientos anarquistas surgen, casi en su totalidad, por la disconformidad patente ante el gobierno vigente. La mayoría nace a partir de las promesas no cumplidas del progreso y la implementación del “nuevo” régimen capitalista, el que profundiza en la diferenciación de clases sociales y desigualdades. Muchas veces es esta disconformidad la que deriva en violencia. Si bien ciertos anarquistas aprueban el uso de la violencia, en casos puntuales muchas veces dicen que ha sido mal utilizada. Por ejemplo, el destrozar una librería por ser ejemplo de capitalismo se tolera, siempre y cuando se hiciera con un fin: hacer la labor de Robin Hood y tomar aquellos útiles escolares para repartirlos entre gente que realmente los necesita. Si no es así, el uso de la violencia sería inútil y contraproducente. Pero centrémonos en Chile.
Labor Periodística
Durante los últimos años, y en especial desde que despertó el “monstruo” del joven movimiento estudiantil /pingüino, hemos visto cómo grupos anarquistas llaman la atención, precisamente por su excesivo uso de violencia. En Chile, sólo basta poner la palabra “anarquía” en google para poder conocer más de este mundo; como bien dicen Thesing y Priess[1], “la curiosidad es el motor más poderoso de la condición humana”. Existen muchos portales web que entregan información a destajo para aquel individuo ávido de teoría anarquista. Blogs que dan cuenta de noticias, lugares y formas de comunicación para entrar en contacto con aquellos que sí viven o intentan vivir en búsqueda de este -muchas veces tildado de utópico- ideal. Música que puedes escuchar para entender mejor de qué se trata todo este ideario rebelde, el que los medios nos muestran como agresivo y violento. Incluso existe una enciclopedia estilo wikipedia exclusivamente de anarquía. Si bien los autores mencionados, Thesing y Priess, mencionan el hecho de que “el que se entregue a este vendaval de información sin instrucción suficiente corre el riesgo de morir ahogado. Sólo los entendidos podrán maniobrar las fuentes de información, aprovecharlas, seleccionarlas y utilizarlas en pos de un objetivo determinado”. Es aquí cuando entra en acción la labor periodística y su deber de intermediar: “cuanto más compleja es la realidad, más necesita el espectador que su curiosidad sea administrada por los medios en los aspectos que escapan a su discernimiento”. Personalmente, creo que es aquí donde nuestros medios fallan. Según mi perspectiva, el movimiento anarquista ha sido incomprendido, debido a unos pocos que transforman su propia disconformidad con el sistema en violencia contra éste. El periodismo chileno poco se ha preocupado en intentar dar una visión neutral u objetiva en torno al tema. Tomemos un ejemplo: durante el 2006, una casa okupa fue “desmantelada” por carabineros. Los medios de comunicación lo dieron a conocer como la caída de un centro terrorista (el video en el siguiente link):
Según mis propias indagaciones, aquella casa okupa era un centro cultural en el que diversos grupos multiculturales convivían. Se impartían charlas que hablaban sobre la teoría anarquista, así como también ahí vivían artistas callejeros que practicaban sus números de danza, teatro y acrobacia. De acuerdo a involucrados, muchos utensilios que había en la casa fueron reagrupados para dar la impresión de que era prácticamente un “centro terrorista”. Esto, para desviar la atención del impacto mediático que tendría el propio movimiento estudiantil (y la noción de que el gobierno no podía controlarlo). Los medios le dieron amplia cobertura. Sin embargo, esto es algo que no debería sorprendernos si el término “agenda setting” nos resulta familiar. “El agenda setting o el establecimiento de las prioridades políticas constituye otra faceta del impacto que producen las comunicaciones en las prácticas políticas”[2]. Lamentablemente, la labor periodística muchas veces es coartada en su libertad y deber debido a presiones económicas (“como el periodismo es una actividad intelectual muy particular que sólo puede existir y durar con al condición de ser económicamente rentable en el corto plazo, se comprende que las redacciones (…) estén divididas y dominadas por las exigencias contradictorias de la rentabilidad económica y de las necesidades propias del trabajo intelectual que supone la producción de la información”[3]) e intereses creados a partir de los dueños de medios. (“…los medios están sujetos a muchas otras limitaciones, algo que el público no siempre comprende acabadamente. La primera de ellas es la superposición de intereses de los dueños de medios…”)[4]
En la sociedad actual, los medios se convierten en un actor político, porque entran a mediar conflictos. Ellos son los portadores (o manipuladores) de los símbolos que utilizados en la sociedad. Los movimientos anarquistas no se comunican a través de esas vías, ya que estos medios masivos generalmente propagan una imagen negativa de la anarquía. Si comparamos distintos medios escritos chilenos, podemos darnos cuenta de que este tipo de movimientos sólo logra aparecer en ellos por motivos violentos. En mi búsqueda sólo me encontré con un reportaje que intentaba ser objetivo al respecto (curiosamente, el medio estatal).
En la sociedad actual, los medios se convierten en un actor político, porque entran a mediar conflictos. Ellos son los portadores (o manipuladores) de los símbolos que utilizados en la sociedad. Los movimientos anarquistas no se comunican a través de esas vías, ya que estos medios masivos generalmente propagan una imagen negativa de la anarquía. Si comparamos distintos medios escritos chilenos, podemos darnos cuenta de que este tipo de movimientos sólo logra aparecer en ellos por motivos violentos. En mi búsqueda sólo me encontré con un reportaje que intentaba ser objetivo al respecto (curiosamente, el medio estatal).
Una solución viable
El movimiento anarquista, como ya mencioné, tiene una distante relación con los medios de comunicación masivos. Sin embargo, se ha apropiado de las nuevas tecnologías para difundir su mensaje y mantenerse como una red interconectada. Igualmente, utilizan otros métodos de comunicación política, como lo son manifiestos y panfletos, que suelen entregar de mano en mano en diversas movilizaciones. Aunque renieguen de ello, son parte de la opinión pública. Y si nos apegamos a la noción que Wolton y Ferry expresan en su ideario de nuevo espacio público: “desde el momento en que esa manifestación parcial de la opinión se refleja y se difunde a un público más amplio, virtualmente indefinido, gracias a un medio cualquiera (…) participa del espacio público”[5] , el anarquismo involuntariamente pasa a ser parte del sistema. Por ello, creo que deben aceptar su condición y tratar de aprovechar los medios que tengan a su disposición. Si por un lado ya han hecho buen uso de las nuevas tecnologías, deberían saber generar hechos noticiosos que no sean basados en la violencia. Al menos, aprender a hacerlo. Creo que su atención debe focalizarse en esmerarse por transformar este ideario negativo que se tiene de ellos. Como movimiento anarquista en conjunto (aunque independientes), existen varios lugares en donde su ideología intenta ser divulgada. Allí también se impulsa la labor cultural y se trata de promover también a nivel de barrio. Hechos como éstos no tienen cobertura mediática, pero podrían tenerla. Es cosa de encontrar los medios adecuados y entrar de a poco, porque (claro) nadie dice que es algo que se logrará de un día para otro. Según James Lull, los medios de comunicación masivos son el vehículo de difusión de ideologías dominantes. ¿Por qué no entonces intentar usarlos para difundir otro tipo de ideologías? Soñar no cuesta nada, y menos si nos consideramos anarquistas.
**Algunos links de interés:
-En Chile:
http://www.traidores.org/marzoanarquista/
http://www.felchile.org/index.php
http://contraelfascismo.wordpress.com/
http://www.anarkia.cl/blog/
http://www.revolucionanarquista.cl/
http://www.traidores.org/marzoanarquista/
http://www.felchile.org/index.php
http://contraelfascismo.wordpress.com/
http://www.anarkia.cl/blog/
http://www.revolucionanarquista.cl/
- Citas:
[1] “Globalización, democracia y medios de comunicación”. Joseph Thesing y Frank Priess. Pág 88.
[2] “El impacto de las comunicaciones en las prácticas políticas”. Anne-Marie Gingras. Université Laval, Québec. Pág 33.
[3] Idem. Pág 248.
[4] “Globalización, democracia y medios de comunicación”. Joseph Thesing y Frank Priess. Pág 290.
[5] “El Nuevo Espacio Público”. Jean MArc Ferry, Dominique Wolton y otros. Editorial Gedisa. Pág. 19
[1] “Globalización, democracia y medios de comunicación”. Joseph Thesing y Frank Priess. Pág 88.
[2] “El impacto de las comunicaciones en las prácticas políticas”. Anne-Marie Gingras. Université Laval, Québec. Pág 33.
[3] Idem. Pág 248.
[4] “Globalización, democracia y medios de comunicación”. Joseph Thesing y Frank Priess. Pág 290.
[5] “El Nuevo Espacio Público”. Jean MArc Ferry, Dominique Wolton y otros. Editorial Gedisa. Pág. 19